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¿CUÁL ES EL ANTÍDOTO CONTRA LA MARCA DE LA BESTIA Y SU NÚMERO?

 

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os vimos en la obligación de incorporar este apéndice, debido a que en las iglesias, no se termina de enseñar correctamente sobre este tema.

Hemos observado, que las enseñanzas, apuntan a que las congregaciones tomen conciencia de que la marca de la bestia y su número son un "sistema".

Si bien esto es correcto, no es suficiente para poder resistir a dicho sistema, pues no se trata tan sólo de resistirse obstinadamente a que nadie nos "marque" ni en la frente ni en la mano.

En realidad la dificultad es mucho más profunda, y comienza mucho antes.

Hay un gran peligro, si la Iglesia se centra solamente, en la señal de la marca del número "666", y todo el sistema computarizado que implica ese número, como si tan sólo se tratara de rebelarse contra dicho sistema y nada más.

Si bien. el pueblo de Dios tiene que estar advertido, también es cierto que debe estar preparado.

La preparación para la "antimarca", no consiste tan sólo en negarse a la misma, porque en realidad no vamos a poder decir "yo no me marco", "si antes no tenemos la marca de Dios"

La Palabra de Dios, no sólo habla de la marca de la bestia, sino también y de manera más importante, de la marca o el sello de Dios, y también, en la mano y en la frente.

Sin esta marca de Dios, será imposible resistir a la otra marca.

En (Ap. 7: 3) dice: "...No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que marquemos  con un sello la frente de los siervos de nuestro Dios."

Nosotros interpretamos, que en este tiempo, el Señor, ya comenzó a sellar a sus escogidos, con la marca de Dios.

Esto corresponde "a la siega del fin del siglo"(Mateo 13: 30)donde "sus ángeles", es decir, sus "mensajeros" por medio del "sonido de la trompeta", es decir, del "anuncio" del "verdadero mensaje", "separan el trigo de la cizaña". (Mateo 13: 39)

En el simbolismo Bíblico, el "sonido de la trompeta", significa el anuncio del mensaje de Dios, y no como algunos evangelistas famosos cuentan sobre una trompeta gigante que Dios tiene preparada en el cielo para el gran momento final.

En realidad esto es terrible, no tienen la más pálida idea de lo que están afirmando.

Vea y coteje los siguientes pasajes:

Isaías 27: 13) (Jeremías 4: 5) (Ezequiel 33: 5-9) (Jeremías 6: 16-19) (Isaías 58: 1) (1º de Corintios 14: 8-9)

De este modo y volviendo al texto Bíblico, el Señor está sellando en la frente a los ciervos de nuestro Dios.

Luego en (Ap. 14: 1) dice: "Y miré y he aquí el Cordero de pie sobre monte Sión, y con Él estaban los 144.000 que tenían su nombre y el nombre de su Padre escrito en sus frentes."

Ya hemos visto, que pronto, para poder comprar y vender, será necesaria la marca maldita, pero en contraposición, para poder resistir, necesitamos la marca de Dios.

Seamos honestos, en considerar que será un tiempo dificilísimo, que según el Señor, será el peor de todos los tiempos. Hoy lo manifestamos de una manera teórica, como un anuncio, pero cuando llegue, será tremendo, y sólo podrán resistir, los que tengan la marca o el sello de Dios, y esto Dios lo está realizando en este tiempo, pues es en este tiempo que sucederán todas estas cosas. (Vea el estudio "SOBRE EL TIEMPO DEL FIN").

Ahora: ¿Quiénes son sellados con la marca de Dios?, O mejor dicho: ¿Qué hay que hacer para obtener la marca de Dios?

Ezequiel, acerca de esta escatología dice "Y le dijo Jehová: -Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y pon una marca en la frente de los hombres que claman y gimen a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella.". (Ezequiel 9: 4)

¿Notó el detalle?

Los sellados, son los que CLAMAN Y GIMEN.

Vale la pregunta: ¿Nosotros, como remanente de este tiempo, ¿estamos "gimiendo", por causa de las abominaciones que se hacen en medio de la Iglesia? ¿O mas bien, estamos en el proceso de querer ablandar nuestro corazón, para llegar a este estado?

Tenga presente hermano, que esto es clave.

"SOLAMENTE LOS QUE CLAMAN Y GIMEN POR CAUSA DE LAS ABOMINACIONES, SON LOS QUE RECIBEN LA MARCA DE DIOS EN SUS FRENTES.

Ahora: ¿Qué es clamar y gemir, desde el punto de vista de Dios?

Sobre esto, nosotros debemos tener una identificación muy clara, y como siempre la Palabra escrita nos da la respuesta.

(Ap. 11: 7) dice: "Cuando hayan concluido su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, los vencerá y los matará."

Estos testigos de Dios, contra los que la bestia combate, obviamente tienen el sello de Dios.

Pero ¿Cuál es la marca distintiva de los que claman y gimen?

No es difícil saberlo.

En (Ap. 12: 17) dice: "Entonces el dragón se enfureció contra la mujer, y se fue para hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios, y tienen el testimonio de Jesucristo."

Observe que la característica que tiene este resto o remanente, que es: Los mandamientos de Dios, y el testimonio de Jesucristo.

Ahora: ¿Qué es el testimonio de Jesucristo?

Vaya a (Ap. 19: 10), en la última parte dice: "...Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús, es el espíritu de la profecía."

Es decir, que el espíritu de la profecía, es un espíritu que nos lleva a "profetizar", a trabajar en la predicación de la Palabra de Dios.

O sea, que hasta aquí, tenemos dos datos importantísimos:

1) Los que GUARDAN LOS MANDAMIENTOS DE DIOS.

2) y tienen EL TESTIMONIO DE JESÚS

¿Qué otra cosa más comprende el sello de Dios?

Vea (Ap. 14: 12) "Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús."

Note algo de suma importancia.

En el original griego, dice "Aquí se verá la fe de los santos"

Estos santos, o sea, su remanente, son los que guardan los mandamientos de Dios y tienen la fe de Jesús, (no "en Jesús", sino "de Jesús")

O sea, que acá se iguala la medida de fe de su remanente, con la fe de Jesucristo; aunque parezca mentira, el remanente poseerá la misma estatura de fe que Jesús.

Ya hemos visto, que hoy es ese tiempo de siega, en que el Señor está sellando a sus escogidos, sus ciervos verdaderos, que su marca consiste en:

1) LOS MANDAMIENTOS DE DIOS.

2) EL ESPÍRITU DE LA PROFECÍA.

3) LA FE DE JESÚS.

Por eso el Apóstol Pablo decía: "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas Cristo vive en mí, y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del hijo de Dios, el cuál me amó y se entregó a sí mismo por mí" (Galatas 2: 20)

La fe "del" hijo de Dios; no la fe "en" el hijo de Dios, como suele enseñarse en la actualidad.

Aquí el Apóstol, se consideraba "igualado" a su Señor, con la fe de Cristo; con la mente de Cristo.

Pablo decía que nosotros tenemos la mente de Cristo; pero, ¿tenemos la mente de Cristo?

Si nosotros decimos que somos su remanente de este tiempo, pero no evidenciamos tener la misma fe y la misma mente del Hijo de Dios, sería todo un engaño; formaríamos parte de la Babilonia actual, de la confusión reinante hoy día.

Nuestro compromiso como remanente del Señor, es comprometerse en alcanzar esas señales indicadoras de la marca de Dios.

Ese sello distintivo de su verdadero pueblo, será de los que guardan los mandamientos de Dios; los que tienen el espíritu de la profecía y la fe "de" Jesús.

Si esto no nos inquieta, entonces, nos estamos engañando.

Necesariamente, debemos poseer esa característica, y cuanto más aún al saber que estamos en el tiempo de fin.

Y más aún cuando vemos como prolifera todo tipo de especulaciones sobre la salvación del alma. Las versiones son muy distintas y variadas, sobre la salvación para los que vivan el tiempo final del sistema mundial.

Por ejemplo, dentro de la iglesia católica romana, el movimiento mariano afirma, que en este tiempo los únicos que se salvarán serán los que se consagren a la imagen de la supuesta virgen María, afirmando que no hay otro medio o camino posible para lograr la salvación de Jesús que no sea este.

A Ud. le parecerá increíble, pero son por millones en todo el mundo los que creen a estas cosas.

Pero gracias a Dios, su bendita Palabra, nos dice que los únicos que se salvarán en el tiempo del Apocalipsis, serán los que: a) guardan los mandamientos de Dios, b) tienen el espíritu de la profecía, y c) los que tienen la fe de Jesús.

El remanente del tiempo del fin, estará compuesto por hombres y mujeres de todo el mundo, que darán un poderoso mensaje, que nadie podrá acallar, ni mucho menos rebatir, cumpliéndose de ese modo el simbolismo del sonido de la gran trompeta final.

El remanente tiene este espíritu "movilizador" en su interior, "esperando" la señal de Dios, para activarse.

Estas tres señales, que nos marca la Biblia, son las herramientas que necesitaremos para resistir al sistema de la bestia.

Estas tres señales, forman el sello o marca de Dios. También dice que estas señales las debemos llevar en la frente y en las manos.

Fíjese en (Deuteronomio 6: 4-8) "Escucha Israel: Jehová nuestro Dios Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.

Estas palabras que yo te mando estarán en tu corazón. Las repetirás a tus hijos y hablarás de ellas sentado en casa o andando por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Las atarás a tu mano como señal, y estarán como frontales entre tus ojos."

Observe qué grado de consagración nos marca la Biblia, porque si no amamos a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con todas nuestras fuerzas, no podremos resistir una gran tribulación, como la que advierte la Palabra.

Por tomar un ejemplo, el mismo Apóstol Pedro, sin la marca de Dios, muerto de miedo, negó cobardemente al Señor. Pero luego, ni siquiera su propio martirio lo hizo claudicar, más aún, cuenta la historia, que primero martirizaron a su esposa delante de él, para hacerlo apostatar de su fe, pero obviamente, él tenía el sello de Dios en su frente y en sus manos, de otro modo, no hubiera podido resistir semejante cuadro.

También, los primeros mártires cristianos, que por amor a Dios y a los hermanos que eran martirizados en la arena del circo romano, de manera voluntaria, ellos mismos iban a morir para dar testimonio de su fe. Y las madres, alentaban a sus propios hijos a ponerse en la fila, y luego ellas mismas se colocaban en la lista.

Ellos sí que poseían la fe y la paciencia "de" Jesucristo, ellos tenían la marca de Dios.

Como ya irá notando, sin esta marca de Dios, será imposible resistir a la marca de la bestia.

Hoy día cuando los creyentes afirman que le dirán ¡NO! a la marca de la bestia, en realidad, mas que un acto de fe maduro, están teniendo la misma actitud que Pedro, cuando afirmó contradictoriamente a su Señor: ¡Yo nunca te voy a negar!

La marca de Dios, no es algo que nosotros podamos adquirir por nuestra propia capacidad humana, es algo que tiene que realizar Dios en nosotros mismos. Sería imposible llegar a este estado de fe por nuestros propios medios.

Pero también es cierto, que si bien es Él quien nos dará su marca, lo hará a partir de nuestra correcta actitud como hijos de Dios.

A través de nuestra toma de conciencia, que nos da el conocimiento de su Palabra, de nuestra manera de clamar y gemir por las abominaciones que se cometen dentro de la Iglesia, y de la correcta forma de orar y clamar, es que Dios realiza esta obra en nosotros.

Tenemos otro texto paralelo en (Deuteronomio 11: 13) "Sucederá que si obedecéis cuidadosamente mis mandamientos que hoy os mando, para amar a Jehová vuestro Dios y para servirle con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma". Y luego en el (versículo 18)"Por tanto, pondréis estas palabras mías en vuestro corazón y en vuestra alma. Las ataréis en vuestra mano como señal, y estarán como frontales entre vuestros ojos."

Ya debe comprender, de donde viene la marca de Dios que habla el libro del Apocalipsis.

No se trata de una marca literal como interpretaban los fariseos, sino de un estado de fe interior, de una condición interior.

Del mismo modo, la marca de la bestia, no se limita solamente a la marca literal que efectivamente será en la mano y en la frente de los cristianos apostatas.

En realidad, los que se dejen marcar, serán los que ya tenían de antemano esta marca, frontal en sus ojos y como señal en sus manos.

Al Espíritu Santo, la Palabra también lo simboliza con un sello, por lo tanto las señales de poder en pentecostés, fueron una señal de Dios.

Del mismo modo, la Palabra advierte que para el tiempo del fin, la iglesia cristiana apostata, imitando aquellas señales, terminarán engañando a muchos.

Pero así como las señales del Espíritu Santo, son una marca de Dios, del mismo modo, las falsas señales del anticristo, corresponden a la marca de la bestia.

¿Va comprendiendo?

Así, como la verdadera manifestación del Espíritu de Dios, es la marca de Dios; del mismo modo las falsas señales, son la marca del anticristo, o el falso profeta, o la bestia.

De este modo en las iglesias donde hay una falsa doctrina, quienes reciben estas manifestaciones, espiritualmente, ya están recibiendo la "marca de la bestia".

Por lo tanto, los que recibirán la marca de la bestia, son los que espiritualmente, ya tenían dicha marca; y en contraposición, los que reciben la marca del sello de Dios, son los que ya tenían su marca espiritual.

Los que reciban la marca de la bestia, serán los que ya eran adoradores de la bestia (Vea el estudio sobre "¿QUIÉN ES EL ANTICRISTO?" y también "SOBRE LOS FALSOS PROFETAS")

Es importante, que comprenda que la Biblia, nos enseña que la "bestia", se refiere a una institución espiritual, a todo un sistema religioso.

Y a los que dentro de ese sistema, creen a una doctrina de engaño y la siguen, que dicho sistema religioso, usará el mismo nombre del Señor Jesucristo, y en su nombre realizará los prodigios y señales, que serán tan maravillosos, que engañarán si fuere posible, aún a los mismos escogidos de Dios.

Todo depende de la doctrina a la cual se siga.

Hay dos clases de mensajes

Uno es de Dios, el otro es de satanás.

El mensaje de satanás, es un mensaje muy inteligente, que tiene como característica la seducción, por medio de la prosperidad material, y de las palabras lisonjeras, en definitiva el falso profeta, con una gran habilidad, dice lo que el pueblo quiere oír, por eso es popular. Además, se centra en las señales, como la mejor evidencia de estar en Dios.

El mensaje del verdadero ciervo de Dios, lo único que le interesa, es lo que Dios quiere decir al pueblo, generalmente es un mensaje de juicio y amonestación, o por lo menos en el tiempo del fin esa será la característica, y justamente, por eso, no será popular, y muy pocos lo escuchan. A decir verdad, solamente los verdaderos hijos de Dios, los de la verdadera simiente, las verdaderas ovejas, son las que reconocen la voz de Jesús, por eso enseguida se identifican con el mensaje y lo siguen.

El libro del Apocalipsis, debería ser el texto principal para la Iglesia actual; por ser el mensaje de Dios para este tiempo.

No es un libro sellado como la gran mayoría de los predicadores actuales manifiestan.

Observe lo siguiente:

En el libro de (Daniel 12: 9) leemos: " Y él dijo: -Anda, Daniel; estas cosas están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin."

Como el Libro de Daniel, es un libro paralelo con el libro del Apocalipsis, usan este texto, para apoyarse en que su interpretación será paulatina, a medida que se acerque el tiempo del fin.

Si bien esta interpretación es correcta para el tiempo del profeta Daniel, observe lo que pasa en el tiempo en que fue escrito el libro del Apocalipsis.

Busque en (Apocalipsis 22: 10) Y me dijo: "No selles las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca."

Si bien el libro de Daniel estaba sellado para aquel tiempo, el libro del Apocalipsis ¡NO LO ESTÁ!

El período de tiempo que abarca el tiempo del fin, comenzó en la misma época del ministerio terrenal del Señor Jesús.

La confusión doctrinal, es debido a la mala traducción de Reina Valera 1960, que no diferencia las palabras griegas "parusía" de "epifanía", oscureciendo de ese modo la correcta interpretación.

En los estudios ¿Y TODO OJO LO VERA? y EL ARREBATAMIENTO ¿SERÁ ANTES O DESPUÉS DE LA GRAN TRIBULACIÓN? hacemos un análisis intenso sobre este error de traducción.

La palabra APOCALIPSIS, viene del griego "APOCALIPTO", del hebreo "GALA", y del latín "REVELO".

En el original griego en que fue escrito este libro, APOCALIPSIS (APOCALIPTO), significa:

"REVELACIÓN", que en griego significa: "ver, oír, percibir y entender".

De esto se desprende la etimología de la palabra APOCALIPSIS, que es: "Descorrer el velo, o ver claro".

O sea, que descorrer el velo, o ver claro, es hacer visible lo que antes no se veía. Por lo tanto, este libro tiene la misión de "revelar con claridad" los acontecimientos escatológicos, es la guía "clara" para la verdadera Iglesia del Señor.

En (Apocalipsis 1: 1) tenemos la explicación. Allí leemos "La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas, que deben suceder pronto..."

La intensión del Señor, es que sus siervos "vean claro", o sea, que entiendan con total nitidez, el libro profético.

Son los siervos del Señor, los destinatarios de este libro.

De esto, se desprende la pregunta lógica: ¿Quiénes son los siervos del Señor?

Son aquellos elegidos por Él para "guiar"; "cuidar"; y "alimentar" a su Iglesia. (Apocalipsis 1:1; 22: 6)

La palabra "siervo", viene del griego"DOULO" (singular); "DOULOIS" (plural); que la traducción correcta debería decir "ESCLAVOS"; O sea alguien que sirve de manera "incondicional" a su Señor.

Este, es un verdadero creyente, y es a su vez, también un "AMIGO" del Señor (Juan 15: 15) y por lo tanto su confidente, alguien que entra en su intimidad, en su "SECRETO" (Jeremías 23: 18)

Por lo tanto, los "únicos" que entienden el libro del Apocalipsis, son sus siervos verdaderos (Mateo 13: 10-11) (Marcos 4: 11-12) (Daniel 12: 3)

El Señor Jesucristo, nos ha dado este libro, con el propósito de que su Iglesia, "no ande a la deriva".

Es un libro "abierto", pero sólo para su verdadera Iglesia, pero al mismo tiempo está "sellado" para los de duro corazón, los falsos ministros. (Isaías 29: 9-16) (Salmos 25: 13-14) (Jeremías 23: 18-22)

La Palabra es más que clara, los que no saben "guiar o enseñar" al pueblo de Dios, "es porque no están en su secreto", por consiguiente, "no son sus siervos".

Resumiendo entonces, por la revelación de la palabra, podemos afirmar sin temor, que los verdaderos siervos del Señor, son los "únicos" que pueden entender sus palabras, sus propósitos y su voluntad.

Queridos hermanos, esto no es un juego, el Apocalipsis es el mensaje profético de Dios para este tiempo, por lo tanto eso lo convierte en un libro clave, por eso la triple bendición (Apocalipsis 1: 3)

Si este libro, para Ud. todavía está sellado, con urgencia, pídale al Señor que lo conecte con un verdadero maestro del Evangelio. Si su clamor es genuino, no tengo la menor duda, que recibirá una pronta respuesta, pues el Señor, nunca abandona a sus escogidos.

Ruego al Señor todopoderoso, para que su remanente fiel y verdadero, que todavía está engañado por doctrinas erróneas, sea traído por el buen pastor a su redil, para prepararse para la gran batalla final.

Señor Jesucristo: ¡VEN PRONTO! Amén.

Oscar Felipe Raya (Director)

(Pastor  Misionero)

 

 

IMC Iglesia Mundial de Cristo

 

IMC@iglesiamunidial.com.ar






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